Mary Overlie

El hecho de que los Viewpoints se hayan difundido bajo el paraguas de Bogart y la SITI Company hace que habitualmente se piense, erróneamente, que fueron ellos quienes originaron dicha técnica. Sin embargo, quien originó dicha técnica fue la artista norteamericana, bailarina y coreógrafa para más señas, Mary Overlie (1946-2020).

Los Viewpoints son una técnica no jerárquica para el entrenamiento de artistas y la creación de piezas escénicas. En su origen, de la mano de Mary Overlie, los Viewpoints se componen de seis elementos básicos que están en la base del arte escénico (sea danza o teatro, y todas sus mezclas y derivaciones) y que se invita a explorar a través de sofisticadas improvisaciones. Los seis elementos son estos: espacio, forma, tiempo, emoción, movimiento e historia. En su evolución por parte de Anne Bogart, con una visión más enfocada en la creación de espectáculos teatrales, los seis Viewpoints derivaron en otros que incluían tempo, duración, repetición, respuesta cinética, relación espacial, gesto, topografía o arquitectura, a los que sumaron también Viewpoints vocales.

La investigación de Mary surge cuando en Estados Unidos hay dos figuras que interpelan seriamente la definición del arte y el rol del artista: John Cage y Merce Cunningham. Cage, a través de su música aleatoria que niega la definición clásica de lo melódico y mediante el uso de instrumentos no convencionales, y Cunningham, a través de una danza que rechaza la emoción, el uso de los símbolos y la narración explícita, ambos desnudan el arte de capas superficiales para intentar llegar a su esencia. En un proceso de deconstrucción que busca reconocer y experimentar los elementos básicos que componen el arte, ambos llegan a una pregunta que se sostiene en el aire sin necesidad de respuesta: ¿Qué es el arte? Y en concreto: ¿Qué es la música? ¿Qué es la danza?

El proceso de investigación y de deconstrucción que Mary lleva a cabo a través de los Viewpoints es una continuación de lo comenzado por Cage y Cunningham, pues aquí también se interroga activamente sobre lo que es el arte tanto para quien hace como para quien observa, como tratando de definir las coordenadas de esa línea invisible que separa lo cotidiano de lo artístico. En el marco puramente filosófico, encontramos un movimiento que encaja con los Viewpoints y que Mary adopta con gusto: el posmodernismo.

En Mary Overlie el posmodernismo se cristaliza en tres características esenciales de los Viewpoints: percepción de la diferencia (la capacidad infinita por reconocer nuevos detalles en cualquier objeto dado), la deconstrucción (la capacidad en desintegrar en unidades lógicas y coherentes aquello que pertenece a un todo) y la horizontalidad (no establecer jerarquías entre los elementos y las personas que se ponen en juego durante el proceso artístico).

Mary Overlie está entre las figuras más influyentes en la historia actual de la danza contemporánea estadounidense. Sus logros incluyen: la cofundación del Experimental Theater Wing de la Universidad de Nueva York (NYU), también fundadora de Danspace en St. Mark’s Church en Nueva York, fundadora de Movement Research en la ciudad de Nueva York y creadora de la teoría y prácticas de Six Viewpoints. Es autora de abundantes publicaciones sobre los Viewpoints y acaba de publicar su libro, Standing In Space, the Six Viewpoints Theory & Practice.

Más información en: http://www.artezblai.com/artezblai/mary-overlie-el-origen-de-los-viewpoints.html

Trifles, una obra corta de Susan Glaspell

Trifles, de Susan Glaspell, fue escrita en 1916 y se representó por primera vez en el Wharf Theatre, en Provincetown, Massachusetts, el 8 de Agosto de ese mismo año.

MENUDENCIAS

[ESCENA: La cocina, en estos momentos abandonada, de la granja de JOHN WRIGHT. Una cocina sombría, de la que han salido sin haberla ordenado – sartenes sin fregar en el fregadero, una rebanada de pan fuera de la bolsa, una trapo de secar sobre la mesa – otros indicios de trabajo dejado a medias. Se abre la puerta trasera y entran el SHERIFF seguido por el FISCAL DEL DISTRITO y HALE. El SHERIFF y HALE son hombres de mediana edad, el FISCAL DEL DISTRITO es un hombre joven; todos van muy abrigados y se dirigen a la vez hacia la estufa. Les siguen dos mujeres – la esposa del SHERIFF primero; es una mujer pequeña y algo huesuda, con cara nerviosa y delgada. SRA.HALE es más grande y normalmente sería considerada más agraciada, pero ahora parece algo perturbada y más bien asustada al entrar. Las mujeres entran despacio, y permanecen de pie juntas, a lado de la puerta.]

FISCAL DEL DISTRITO [Frotándose las manos.]: ¡Ah, qué bien sienta esto!. Acérquense al fuego, señoras.

SRA.PETERS [Tras dar un paso adelante.]: Yo… no tengo frío.

SHERIFF [Se desabrocha el abrigo y se aleja de la estufa como indicando el inicio de los asuntos oficiales.]: Ahora señor Hale, antes de empezar a revolver nada, explíquele al señor Henderson qué vio usted exactamente cuando llegó aquí ayer por la mañana.

FISCAL DEL DISTRITO: Por cierto ¿alguien ha movido algo de sitio? ¿Está todo tal y como lo dejó usted ayer?

SHERIFF [Echando un vistazo alrededor]: Todo está igual. Cuando anoche nos pusimos bajo cero, pensé que sería mejor mandar a Frank temprano esta mañana para que nos encendiera la estufa  no estaría bien pillar una neumonía en mitad de un gran caso…pero le dije que no tocara nada excepto la estufa  y usted conoce a Frank.

FISCAL DEL DISTRITO: Alguien debería haberse quedado aquí ayer.

SHERIFF: Oh ayer…Tuve que mandar a Frank a Morris Center por ese tipo que se volvió loco  Quiero que sepa que ayer estaba hasta arriba. Sabía que, para hoy, ya podía estar de vuelta de Omaha, y mientras pudiera arreglármelas por mi cuenta…

FISCAL DEL DISTRITO: Ya, bueno… Señor Hale, cuéntenos qué pasó aquí exactamente ayer por la mañana.

HALE: Pues Harry y yo íbamos a la ciudad con una carga de patatas. Veníamos desde mi casa por la carretera y cuando llegamos aquí dije “voy a ver si consigo que John Wright me apoye para que nos pongan una línea de teléfono”. Se lo comenté una vez a John Wright, pero me lo quitó de la cabeza diciéndome que la gente ya habla demasiado y que todo lo que él pedía era un poco de paz y tranquilidad…ya sabe lo hablador que era pero pensé que si iba hasta su casa y se lo comentaba delante de su mujer…aunque le dije a Harry que no creía que lo que dijera su mujer fuera a representar mucha diferencia para John.

FISCAL DEL DISTRITO: Hablaremos de eso luego, Sr. Hale. Quiero hablar de eso, pero ahora sólo dígame lo que pasó cuando llegó a la casa.

HALE: No vi ni oí nada. Llamé a la puerta y aún así no se oyó nada en el interior. Sabía que tenían que estar levantados, eran pasadas las ocho. Así que llamé otra vez y me pareció oír a alguien decir “adelante”. No estaba seguro, y aún no lo estoy, pero abrí la puerta, esta puerta [indicando la puerta al lado de la cual permanecen las dos mujeres] y ahí, en esa mecedora [señalándola] estaba sentada la Sra. Wright [Todos miran la mecedora.]

FISCAL DEL DISTRITO: ¿Qué estaba haciendo?

HALE: Se estaba meciendo. Tenía el delantal en la mano y estaba como  doblándolo.

FISCAL DEL DISTRITO: y..¿qué aspecto tenía?

HALE: Pues, parecía rara.

FISCAL DEL DISTRITO: A que se refiere con “rara”

HALE: Bueno, (…) como si no supiera qué iba a hacer a continuación. Y como muy arreglada.

FISCAL DEL DISTRITO: ¿Cómo cree que se sintió con que usted apareciera?

HALE: Pues, no creo que le importara ni un sentido ni en otro. No me prestó mucha atención. Le dije “Cómo está usted, señora Wright hace mucho frío, ¿no cree?” y ella dijo “¿si?”  y siguió doblando el delantal. Me sorprendió; no me invitó a acercarme a la estufa ni a sentarme. Sólo se quedó ahí sentada, sin mirarme siquiera, así que dije “Me gustaría ver a John.” Y entonces ella se rió. Supongo que se podría llamar una risa. Pensé en Harry y todo el equipo ahí fuera, y le dije un poco cortante “¿No puedo ver a John?” “No” me dijo, lo dijo como si fuera un poco tonta. “¿No está en casa?” le dije. “Si” me dijo ella “está en casa.” “Entonces ¿por qué no puedo verlo?” le pregunté agotando la paciencia. “Porque está muerto” me dijo “¿Muerto?” le dije. Y ella sólo asintió con la cabeza, sin ponerse nerviosa para nada y meciéndose adelante y atrás. “Entonces  ¿dónde está?” dije yo, sin saber qué decir. Ella señaló escaleras arriba, así [apunta él mismo a la habitación de arriba]. Me adelanté con la idea de subir. Fui de aquí hasta allí y después le dije “Pero…¿y de qué ha muerto?” “Murió de una soga alrededor del cuello” dijo, y siguió doblando el delantal. Entonces salí y llamé a Harry. Necesitaba ayuda. Fuimos escaleras arriba y allí estaba tirado.

FISCAL DEL DISTRITO: Creo que para eso será mejor que subamos, para que pueda enseñárnoslo todo. Ahora, siga con la historia.

HALE: Bueno, lo primero que pensé fue en quitarle la soga. Parecía…[Se para. Se le tuerce el gesto]. . . pero Harry, se le acercó y dijo “No, ya está muerto y es mejor no tocar nada.” Así que volvimos abajo. Ella seguía sentada igual. “¿Lo ha notificado a alguien?” le pregunté “No” respondió como si el tema no fuera con ella “¿Quién hizo esto Sra. Wright?” preguntó Harry. Lo dijo como un profesional y ella dejó de doblar el delantal. “No lo sé” dijo “¿No lo sabe?” dijo Harry. “No” dijo ella. “¿Es que no estaba durmiendo a su lado en la cama?” dijo Harry “No me desperté” respondió. Y debió parecer que no entendíamos cómo podía ser, porque un minuto después añadió “tengo el sueño profundo”. Harry le iba a hacer más preguntas, pero yo le dije que igual sería mejor que primero se lo contara todo al juez, o al sheriff, así que Harry fue tan rápido como pudo donde los Rivers, que tienen un teléfono.

FISCAL DEL DISTRITO: ¿Y qué hizo la señora Wright cuando supo que habían ido a buscar al juez?

HALE:  Se cambió de esa silla a esta otra [Señala una silla pequeña en un rincón] y se quedó ahí sentada con las manos en regazo y mirando al suelo. Yo pensé que tenía que hablar de algo, así que le dije que había venido a ver si John quería poner un teléfono, y cuando oyó eso se echó a reír, luego paró y me miró… asustada [El FISCAL DEL DISTRITO, que ha sacado su cuaderno, toma nota.] No se… a lo mejor no era que estuviera asustada. No quiero ser yo quien diga que lo estaba… Al poco volvió Harry, y después vino el Dr. Lloyd, y usted, señor Peters, y supongo que eso es todo lo que yo sé que ustedes no.

FISCAL DEL DISTRITO [Mira alrededor.]: Supongo que es mejor que vayamos arriba primero y luego fuera al establo y alrededores. [Al SHERIFF.] Está seguro de que no había nada importante aquí, nada que pudiera apuntar a un móvil.

SHERIFF: Nada excepto cosas de cocina. [El FISCAL DEL DISTRITO mira en torno a la cocina y abre la puerta de un armario. Se sube a una silla y mira en un estante, tienta con la mano y la aparta, pegajosa.]

FISCAL DEL DISTRITO: Está todo bastante desastrado. [Las mujeres se acercan.]

SRA.PETERS: [A la otra mujer.] Oh, su confitura, se ha helado [Al FISCAL.] Se preocupó por eso cuando empezó a hacer tanto frío. Dijo que el fuego se apagaría y explotarían los botes.

SHERIFF : ¡No hay quién pueda con las mujeres! acusada de asesinato y preocupándose por las conservas…

FISCAL DEL DISTRITO: Me parece que antes de que esto acabe va a tener algo más serio que las conservas de lo que preocuparse.

HALE: Bueno, las mujeres están acostumbradas a preocuparse por pequeñas cosas. [Las dos mujeres se acercan un poco más entre sí.]

FISCAL DEL DISTRITO: [Con aire de adulador de un político joven.] Y aún así, si no fuera por sus pequeñas preocupaciones ¿qué haríamos nosotros sin las mujeres? [Las mujeres no se relajan. Él va al fregadero, coge un cazo de agua y, echándolo en un barreño, se lava las manos. Cuando va a secárselas, coge la toalla y empieza a darle vueltas en busca de un trozo limpio.] ¡Toallas sucias! [Da con el pie a las sartenes que hay bajo el fregadero.] No parece que fuera muy buen ama de casa. ¿Qué dicen ustedes, señoras?

SRA.HALE [Con frialdad.]: Hay mucho trabajo que hacer en una granja.

FISCAL DEL DISTRITO: No lo dudo. Y aún así [Le hace una pequeña reverencia] Me consta que hay algunas granjas en el condado de Dickinson en las que no se encuentra una sola toalla sucia. [Tira de ella para enseñarla en toda su extensión.]

SRA.HALE: Esas toallas se ensucian horriblemente rápido. Las manos de los hombres no están siempre tan limpias como debieran.

FISCAL DEL DISTRITO: Ah, fiel a su sexo, ya veo. Pero usted y la Sra. Wright eran vecinas, ¿supongo que eran amigas también?.

SRA.HALE [niega con la cabeza.]: No he sabido mucho de ella en los últimos años. No he estado en esta casa desde hace más de un año.

FISCAL DEL DISTRITO: ¿Y por qué era eso? ¿No le caía bien?

SRA.HALE: Me caía bien, pero las esposas de granjeros siempre tienen cosas que hacer, Sr. Henderson. Además…

FISCAL DEL DISTRITO: ¿Si?

SRA.HALE [Mirando en torno]: Nunca me pareció un lugar demasiado agradable

FISCAL DEL DISTRITO: No – no es agradable. No me parece que fuera muy “mujer de su casa”.

SRA.HALE: Bueno, que yo sepa, el Sr. Wright tampoco era muy hombre de la suya.

FISCAL DEL DISTRITO: ¿Quiere decir que no se llevaban bien?

SRA.HALE: No quiero decir nada. Sólo que no creo que ningún lugar fuera a ser más agradable porque el señor Wright estuviese en él.

FISCAL DEL DISTRITO: Quisiera hablar algo más sobre eso después. Ahora me gustaría seguir con la historia arriba. [Se va hacia la izquierda, donde tres escalones llevan a una puerta hacia la escalera.]

SHERIFF: ¿Asumo que no hay problema con lo que haga la señora Peters? Ha venido para coger algo de ropa para ella, ¿sabe? y algunas otras pequeñeces. Ayer nos marchamos tan deprisa…

FISCAL DEL DISTRITO: No hay problema. Pero me gustaría comprobar lo que coge Sra. Peters.  Estar alerta por si algo pudiera sernos de utilidad a nosotros.

SRA.PETERS: Si, Sr. Henderson [Las mujeres escuchan los pasos de los hombres por las escaleras, luego empiezan a mirar por la cocina.]

SRA.HALE: Odiaría que de pronto aparecieran hombres en mi cocina, metiendo las narices y criticando. [Arregla las sartenes bajo el fregadero que el FISCAL había descolocado de un puntapié.]

SRA.PETERS: Por supuesto ellos sólo están cumpliendo con su deber…

SRA.HALE: El deber está muy bien, pero apuesto que ese ayudante del sheriff que vino a encender la estufa usó esto. [Coge la toalla sucia.] Me gustaría haberlo pensado antes. Es mezquino hablar de que ella no tiene las cosas relucientes cuando tuvo que marcharse tan aprisa.

SRA.PETERS [Que ha ido a una mesa en la parte trasera izquierda de la habitación y levantado la esquina de un paño que cubre una sartén.]: Estaba preparando pan. [Permanece de pie.]

SRA.HALE [Con los ojos fijos en una rebanada de pan al lado de la panera que está en el otro lado de la habitación. Va lentamente hacia ella.]: Iba a dejarla allí. [Coge la rebanada y la deja de golpe. Luego, con aire de volver a los asuntos cotidianos.] Es una pena lo de su fruta. Me pregunto si se habrá echado toda a perder… [Se sube a una silla y echa un vistazo.] Creo que aquí queda algo en buen estado, Sra. Peters. Si, aquí;  [Alza el bote hacia la ventana] y estas cerezas, también. [Mira de nuevo.] Creo que puedo afirmar que eso era lo único. [Se baja de la silla, con el bote en la mano. Va al fregadero y lo lava.] Se sentirá terriblemente mal después de lo duro que trabajó. Y con todo ese calor… Me acuerdo de la tarde que preparé la confitura de cerezas el verano pasado. [Pone el bote en la mesa grande de la cocina, en el centro de la habitación. Con un suspiro, está a punto de sentarse en la mecedora, pero  antes de hacerlo se da cuenta de qué silla es y, tras una lenta mirada, da un paso atrás. La mecedora que ha tocado se balancea.]

SRA.PETERS: Bueno, tengo que coger esas cosas del armario.[Se dirige a una puerta a la derecha, pero tras mirar a la otra habitación, retrocede.] ¿Me acompañaría usted, Sra. Hale? podría ayudarme a traerlas. [Entran en la otra habitación; reaparecen; SRA.PETERS lleva un vestido y una falda, la SRA.HALE la sigue con un par de zapatos.]

SRA.PETER: ¡Señor! sí que hace frío ahí dentro. [Deja la ropa en la mesa grande y se apresura hacia la estufa.]

SRA.HALE [Examina la falda.]: Wright era reservado. A lo mejor por eso ella era tan poco sociable. Ni siquiera pertenecía al Club de Señoras. Supongo que pensaba que no podía contribuir con nada, y además, no disfrutas de las cosas si sientes que no vas lo bastante arreglada. Solía llevar ropa bonita y alegre cuando era Minnie Foster, una de las chicas del coro. Pero eso – oh, eso fue hace treinta años. (..) ¿Esto era todo lo que tenía que coger?

SRA.PETERS: Dijo que quería un delantal. Una cosa rara para pedir, Dios sabe que no hay mucho con lo que ensuciarse en la cárcel. Pero supongo que es para sentirse más cómoda. Dijo que estaba en el cajón de arriba de este armario. Si, aquí está. Y luego su pequeño chal que siempre está detrás de la puerta. [Abre la puerta de las escaleras y mira.] Si, este es. [Cierra la puerta rápidamente.]

SRA.HALE [Acercándose repentinamente hacia ella.]: Sra.Peters…

SRA.PETERS: ¿Si, Sra.Hale?

SRA.HALE: ¿Cree que lo hizo?

SRA.PETERS [Con voz asustada.]: Oh, no lo sé.

SRA.HALE: Pues yo no lo creo. Pedir un delantal y su pequeño chal… preocuparse por las conservas…

SRA.PETERS [Empieza a hablar, mira hacia el techo. En la habitación de encima suenan pasos. Habla en voz baja.] El Sr. Peters dice que no tiene buena pinta para ella. El Sr. Henderson es terriblemente sarcástico en los discursos y la pondrá en ridículo diciendo que no se despertó.

SRA.HALE : Bueno, supongo que el Sr. Wright tampoco se despertó mientras le deslizaban la soga alrededor del cuello.

SRA.PETERS : Si. Es extraño. Debieron hacerlo de forma tremendamente hábil y silenciosa. Dicen que es una manera muy… rara de asesinar a un hombre. Improvisar algo así.

SRA.HALE: Eso es exactamente lo que dijo el Sr. Hale. Había un arma en la casa. Dice que no lo entiende.

SRA.PETERS: El Sr. Henderson dijo que, al margen de eso, lo que necesitan para el caso es un móvil; algo que indicase rabia o… algún sentimiento que la volviera imprevisible.

SRA.HALE [De pie al lado de la mesa.] Bueno, yo no veo ningún indicio de rabia por aquí. [Pone la mano en el trapo de secar que está sobre la mesa, se queda mirando hacia la mesa, que tiene un lado limpio y el otro sucio.] Han limpiado hasta aquí.

[Hace un amago como para acabar el trabajo, luego se da la vuelta y mira una rebanada de pan fuera de la bolsa. deja caer el trapo. Con esa voz de retomar asuntos cotidianos.]

Me pregunto cómo se lo habrán encontrado todo ahí arriba. Espero que lo tuviera algo más arreglado. ¿Sabe? es como si estuviéramos husmeando a sus espaldas. Encerrarla así en la ciudad ¡y luego venir aquí a intentar volver su propia casa en su contra!

SRA.PETERS: Pero, Sra. Hale, la ley es la ley.

SRA.HALE: Supongo que sí. [Se desabrocha el abrigo.] Mejor que se suelte algo la ropa, Sra. Peters, o cuando vuelva a salir fuera será como si no llevara nada.

[La SRA.PETERS se quita su estola de piel, va a colgarla en una percha en el fondo de la habitación, se queda mirando la parte de abajo de la pequeña mesa del rincón..]

SRA.PETERS : Estaba haciendo un quilt. [Saca el gran cesto de costura y las dos miran las piezas de tela de colores.]

SRA.HALE: Es su diseño. Bonito ¿no cree?. Me pregunto si sólo iba a hacer una colcha o pensaba hacer un edredón*. [Se han oído pasos bajando las escaleras. Entra el SHERIFF seguido por HALE y el FISCAL DEL DISTRITO.]

SHERIFF: ¡Se preguntan si iba a hacer una colcha o un edredón! [Los hombres se ríen, las mujeres se muestran avergonzadas.]

FISCAL DEL DISTRITO [Frotándose las manos junto a la estufa.]: El fuego de Frank no sirve de mucho ahí arriba ¿no creen?. Bueno, salgamos al establo y  aclaremos ese tema. [Los hombres salen.]

SRA.HALE [Con resentimiento.] No veo qué tiene de raro que estemos matando el tiempo con pequeñas cosas mientras esperamos a que ellos encuentren las pruebas. [Se sienta a la mesa grande alisando una de las piezas de tela con decisión.] No veo que tenga nada de gracioso.

SRA.PETERS [A modo de disculpa.]: Por supuesto, ellos tienen  cosas mucho más importantes en la cabeza. [Retira una silla y se sienta junto a la SRA.HALE en la mesa.]

SRA.HALE [Examinando otro trozo de tela.] Sra.Peters, mire este. Mire, este es el que estaba haciendo ¡y mire el bordado! el resto están todos tan regulares y bien cosidos. ¡Pero mire este, se ha salido en todas las puntadas! ¡Es como si no supiera lo que estaba haciendo! [Tras decir esto, ambas se miran entre ellas, luego miran a la puerta de atrás. Un segundo después, la SRA.HALE ha soltado una puntada y ha deshecho el bordado.]

SRA.PETERS:  Oh, pero ¿qué ha hecho, Sra.Hale?

SRA.HALE [Suavemente.] Tan sólo soltar una puntada o dos que no estaban muy bien dadas. [Enhebra una aguja.] Las cosas mal cosidas siempre me han puesto nerviosa.

SRA.PETERS [Nerviosa.]: No deberíamos tocar nada..

SRA.HALE : Sólo voy a terminar este trozo. [Se para de pronto y se inclina hacia adelante.] Sra.Peters…

SRA.PETERS ¿Si, Sra.Hale?

SRA.HALE : ¿Qué cree que la pondría tan nerviosa?

SRA.PETERS: Oh – No lo sé. Y tampoco sé si estaba nerviosa. Yo a veces coso de lo más raro sólo por estar cansada. [La SRA.HALE empieza a decir algo, mira a la SRA.PETERS y luego sigue cosiendo.]Bueno, debería hacer un paquete con todas estas cosas. Terminarán antes de lo que creemos. [Pone juntos el delantal y las otras cosas.] Me pregunto dónde podría encontrar un trozo de papel y una cuerda.

SRA.HALE: A lo mejor en ese armario.

SRA.PETERS [Mira en el armario.] Vaya, hay una jaula de pájaro [la alza.] ¿Sabe si tenía un pájaro, Sra.Hale?

SRA.HALE: Pues, la verdad es que no sé si tendría o no. Hace tanto que no venía por aquí. Vino un hombre el año pasado que vendía canarios, pero no sé si compraría uno; a lo mejor si. Ella solía cantar muy bien.

SRA.PETERS [Mirando alrededor.] : Se hace raro pensar en un pájaro aquí. Pero debía tener uno ¿para que iba a querer la jaula si no? Me pregunto qué le pasaría.

SRA.HALE : Es posible que lo cogiera el gato.

SRA.PETERS : No, ella no tenía gato. Le pasaba eso que le pasa a alguna gente con los gatos – que les hacen sentir incómodos. Mi gata se coló en su casa una vez y ella se enfadó mucho y me pidió que me la llevara.

SRA.HALE: Si, mi hermana Bessie era igual. Curioso ¿no cree?

SRA.PETERS [Examina la jaula.]: Mire esta puerta. Está rota. Una bisagra está arrancada.

SRA.HALE [Mira también.]: Es como si alguien la hubiera zarandeado.

SRA.PETERS: Si, es verdad. [Acerca la jaula y la deja en la mesa.]

SRA.HALE: Si van a encontrar alguna prueba me gustaría que terminaran ya. No me gusta este sitio.

SRA.PETERS: Pues yo le estoy muy agradecida de que viniera conmigo, Sra.Hale. Sería terrible tener que estar sentada aquí sola..

SRA.HALE: Sí que lo sería ¿verdad? [Deja su costura.] Le diré lo que yo desearía, Sra.Peters, desearía haber venido de vez en cuando mientras ella estaba aquí. Yo [mira alrededor] desearía haberlo hecho.

SRA.PETERS: Pero usted estaba tremendamente ocupada con su casa y sus hijos…

SRA.HALE: Podría haber venido. Me mantuve alejada porque esta casa era triste y precisamente por eso tenía que haber venido. A mí, a mí nunca me gustó este sitio. A lo mejor es porque está metido en una hondonada y no se ve la carretera. No sé qué es, pero es un lugar triste y siempre lo ha sido. Ojalá hubiera venido a ver a Minnie Foster alguna vez… Ahora lo veo [Sacude la cabeza.]

SRA.PETERS: No debe hacerse reproches, Sra.Hale. A veces no nos damos cuenta de cómo son las cosas para los demás hasta que algo ocurre.

SRA.HALE: No tener hijos te quita trabajo pero hace que una casa sea silenciosa, y con Wright fuera trabajando todo el día, y sin ser compañía cuando estaba en casa… ¿Conocía usted al Sr. Wright, Sra.Peters?

SRA.PETERS: Conocerle, no. Lo había visto en la ciudad. Dicen que era un buen hombre.

SRA.HALE: Si bueno; no bebía. Y mantenía su palabra tan bien como cualquiera supongo, y pagaba sus deudas. Pero era un hombre áspero, Sra.Peters. Sólo pensar en pasar los días con él  [Se estremece.] Como un viento que te cala hasta los huesos. [Hace una pausa. Posa la vista en la jaula.] Entiendo que ella quisiera tener un pájaro. ¿Qué sería de él?

SRA.PETERS: No lo se. A menos que enfermase y muriese. [Se inclina y abre y cierra la puerta rota, lo hace de nuevo, ambas mujeres miran.]

SRA.HALE: Usted no creció aquí, ¿verdad? [La SRA.PETERS niega con la cabeza.] ¿No…la conocía?

SRA.PETERS: No hasta que la trajeron ayer.

SRA.HALE: Ella, si lo piensas, ella era un poco como un pájaro también, muy dulce y guapa, pero un poco tímida…y delicada. Cuánto llegó a cambiar. [Silencio; después como sorprendida por un pensamiento alegre y contenta de poder retomar asuntos cotidianos.] Le diré algo, Sra.Peters ¿Por qué no le lleva el quilt también? le servirá para distraerse.

SRA.PETERS: Es una idea maravillosa, Sra.Hale. No podría haber ninguna objeción a eso ¿verdad? Veamos, qué hay que coger…Me pregunto si los retales estarán aquí  y sus cosas. [Miran en el cesto de costura.]

SRA.HALE: Aquí hay hilo rojo. Espero que las cosas de coser estén aquí. [Saca una elegante cajita.] Qué caja tan bonita. La clase de cosas que podrían regalarte: A lo mejor sus tijeras están aquí. [Abre la caja. De repente, se lleva la mano a la boca.]

Pero — [La SRA.PETERS se inclina para acercarse y luego aparta la cara.] Hay algo envuelto en este trozo de seda.

SRA.PETERS: Esto no son sus tijeras.

SRA.HALE [desenrolla la tela de seda.] Oh, ¡Sra.Peters! es… [La SRA.PETERS se inclina más.]

SRA.PETERS: Es el pájaro.

SRA.HALE [Se levanta de golpe.] Pero, Sra.Peters, ¡Mírelo! ¡Mire su cuello! Está todo…retorcido.

SRA.PETERS: Alguien… le retorció el cuello [Sus ojos se encuentran. Una mirada de creciente comprensión, de horror. Se oyen pasos fuera. La SRA.HALE desliza la cajita debajo de las piezas de tela y se hunde en la silla. Entran el SHERIFF y el FISCAL DEL DISTRITO. La SRA.PETERS se levanta.]

FISCAL DEL DISTRITO [Con aire ce cambiar de cosas serias a otras sin importancia.] Y bien señoras, ¿han decidido ya si iba a coser o a tejer el quilt?

SRA.PETERS : Creemos que iba a tejerlo.

FISCAL DEL DISTRITO: Estoy seguro que eso es muy interesante. [Viendo la jaula.] ¿Voló el pajarillo?

SRA.HALE [Poniendo más retales sobre la caja.]: Pensamos que lo cogió el gato.

FISCAL DEL DISTRITO [Preocupado.] ¿Hay un gato? [La SRA.HALE mira de forma encubierta a la SRA.PETERS.]

SRA.PETERS: Bueno ya no. Son muy supersticiosos, ¿sabe?Se marchan.

FISCAL DEL DISTRITO [Al SHERIFF PETERS, continuando una conversación interrumpida.] Ninguna señal en absoluto de alguien que irrumpiera en la casa. Su propia soga. Ahora vayamos arriba y repasémoslo todo de nuevo. [Se dirigen a las escaleras.] Tendría que haber habido alguien que supiera la clase de… [La SRA.PETERS se sienta. Las dos mujeres permanecen sentadas sin mirarse pero como si tuvieran curiosidad por algo y a la vez se reprimieran. Al hablar esta vez, lo hacen como quien pisa un terreno extraño, como temerosas de lo que dicen pero incapaces de no decirlo.]

SRA.HALE: Quería a ese pájaro. Iba a enterrarlo en esa bonita caja.

SRA.PETERS [Susurra.] Cuando era niña mi gatito… había un niño que cogió un hacha y allí delante de mí, y antes de que pudiera hacer nada… [Se cubre la cara un instante.] Si no me hubieran sujetado yo… [Se contiene, mira escaleras arriba, titubea ligeramente] le habría hecho daño.

SRA.HALE [Mirando lentamente a su alrededor.] Me pregunto cómo sería no haber tenido nunca niños. [Pausa.]

No; a Wright no le gustaría el pájaro. Una cosa que canta. Ella solía cantar. Él acabó con eso también.

SRA.PETERS [Removiéndose inquieta.] No sabemos quién mató al pájaro.

SRA.HALE : Yo conocía a John Wright.

SRA.PETERS: Fue algo horrible lo que ocurrió en esta casa aquella noche, Sra.Hale. Matar a un hombre mientras dormía deslizándole una soga por el cuello para quitarle la vida.

SRA.HALE: Su cuello. Asfixiarlo hasta morir. [Descansa la mano en la jaula.]

SRA.PETERS [Alzando la voz.]: No sabemos quién lo mató. No lo sabemos.

SRA.HALE [Sin dejar de sentir lo mismo.] Si hubiera habido años y años de silencio y después un pájaro cantase, todo se quedaría horriblemente silencioso, si el pájaro dejase de cantar de nuevo.

SRA.PETERS [Con un tono peculiar en la voz.] Yo sé lo que es el silencio. Cuando vivíamos en Dakota, y murió nuestro primer bebé , cuando ya tenía dos años, y yo sin tener más hijos, entonces…

SRA.HALE [Moviéndose.] ¿Cuándo cree que terminarán de buscar pruebas?

SRA.PETERS: Yo sé lo que es el silencio… [Retoma la compostura.] La ley debe castigar el crimen, Sra.Hale.

SRA.HALE [Como sin responder a eso.] Ojalá hubiera visto a Minnie Foster cuando llevaba un vestido blanco con lazos azules y cantaba en el coro. [Mira alrededor de la habitación.] Oh, ¡cómo me gustaría haber venido de vez en cuando! ¡Fue un crimen! ¡Fue un crimen! ¿Quién va a castigar eso?

SRA.PETERS [Mirando escaleras arriba.] No podemos hacernos cargo.

SRA.HALE: Debí haber sabido que necesitaba ayuda. Yo sé cómo pueden ser las cosas para las mujeres. Le digo que es extraño, Sra.Peters. Vivimos cerca y estamos tan lejos. Y todas pasamos por las mismas cosas, son sólo diferentes clases de la misma cosa. [Se limpia los ojos, cae en la cuenta del bote de confitura y alarga el brazo para alcanzarlo.] Si yo fuera usted no le diría que su fruta se ha echado a perder. Dígale que no ha sido así, llévele este bote como prueba. Ella nunca se va a enterar de si se echó todo a perder o no.

SRA.PETERS [Coge el bote, mira alrededor buscando algo con lo que envolverlo; coge la combinación de entre la ropa que ha traído de la otra habitación, muy nerviosa, empieza a envolverla alrededor del bote. Con voz falsa.] Vaya, menos mal que no nos han oído los hombres. ¡Cómo se hubieran reído! Ponernos tan nerviosas por una pequeñez como un…canario muerto. Como si eso pudiera tener algo que ver con…con… oh, ¡cómo se hubieran reído! [Se oye a los hombres bajar por las escaleras.]

SRA.HALE [En un susurro.] : A lo mejor y a lo mejor no.

FISCAL DEL DISTRITO: No, Peters, está todo perfectamente claro excepto la razón para hacerlo. Pero ya conoce a los jurados cuando se trata de mujeres. Si hubiera algo concreto. Algo que enseñar, sobre lo que construir una historia, algo que conectase con esta extraña forma de hacerlo [Los ojos de las mujeres se encuentran por un segundo. Entra HALE de la puerta que da a la calle.]

HALE: Bueno, tengo al equipo reunido. Hace bastante frío ahí fuera.

FISCAL DEL DISTRITO: Creo que me quedaré un poco más aquí solo. [Al SHERIFF.]

Puede mandar a Frank a recogerme después, ¿verdad? . Quiero repasarlo todo otra vez. No estoy conforme con que no hayamos podido hacerlo mejor…

SHERIFF: ¿Quiere comprobar lo que se va a llevar la Sra.Peters? [El FISCAL va hacia la mesa, coge el delantal, se ríe.]

FISCAL DEL DISTRITO: Oh, creo que las señoras no han cogido cosas demasiado peligrosas. [Remueve algunas cosas, descolocando las piezas del quilt que cubren la caja. Retrocede.]

No, la Sra.Peters no necesita supervisión. En ese sentido, la esposa de un sheriff está casada con la ley. ¿Alguna vez lo ve de esa forma, Sra.Peters?

SRA.PETERS: No exactamente.

SHERIFF [Cogiéndole la barbilla en un gesto cariñoso.]: Casada con la ley. [Va hacia la otra habitación.] Me gustaría que viniera aquí un minuto, George. Deberíamos echar un vistazo a estas ventanas.

FISCAL DEL DISTRITO [Burlón.]: oh, si, ¡las ventanas…!

SHERIFF: Estaremos justo ahí fuera, Sr. Hale. [HALE sale. El  SHERIFF sigue al FISCAL DEL DISTRITO a la otra habitación. Después la SRA.HALE se levanta, las manos cruzadas con fuerza, mirando intensamente a la SRA.PETERS cuyos ojos se mueven lentamente hasta encontrarse finalmente con los de la SRA.HALE. Por un momento la SRA.HALE le aguanta la mirada, luego sus propios ojos se dirigen hacia el lugar donde está oculta la caja. Rápidamente la SRA.PETERS aparta las piezas del quilt que la cubren y trata de meterla en el bolso que lleva. Es demasiado grande. Abre la caja, se dispone a sacar el pájaro, pero no es capaz de tocarlo, se desmorona, se queda de pie, desesperada. Suena el picaporte de la puerta de la habitación de al lado. La SRA.HALE le arrebata la caja de las manos y la mete en el bolsillo de su abrigo, que es más grande. Entran el FISCAL DEL DISTRITO y el SHERIFF.]

FISCAL DEL DISTRITO [Tono chistoso.]: Bueno Henry, por lo menos hemos descubierto que no iba a coser las piezas del quilt. Iba a ¿cómo lo llamaban ustedes, señoras?

SRA.HALE [Apretando el bolsillo del abrigo con la mano.]: Lo llamamos  tejer *, Sr. Henderson.

[(TELÓN)]

* Nota: En el original “We call it knot it, Mr. Henderson” la autora hace un juego de palabras con la palabra knot, que significa anudar, atar, o en este contexto, coser, pero también nudo, como el que se usa en las cuerdas de los ahorcamientos. Los quilt son un tipo de colcha hecha de trozos de diferentes telas o tejidos. Un quilt puede ser knoted, en cuyo caso los diferentes trozos de tela se atan o cosen juntos para formar una colcha simple, o quilted, en cuyo caso los trozos se cosen, se añade una segunda capa de tela, y se utiliza un relleno de guata u otro material para hacer un edredón. En la primera escena, cuando la señora Hale ve las piezas del quilt, se pregunta si lo que la señora Wright iba a hacer era quilt it o knot it.

Susan Glaspell

La actividad principal del teatro norteamericano de principios del siglo XX se centraba en el distrito de Nueva York conocido como Broadway, y estaba todavía dominado por el melodrama, que había sido tan popular en el siglo anterior, y por un teatro de entretenimiento.

Fueron los llamados «Little Theatres» o teatros –literalmente– pequeños, los que miraron hacia Europa en busca de una deseada renovación del teatro, y Susan Glaspell (1876-1948) fue una de sus representantes pioneras dispuestas a romper con los patrones teatrales establecidos por Broadway. La compañía teatral que
fundó con su marido, los Provincetown Players, sembró la semilla del movimiento Off-Broadway; entre las obras de Glaspell representadas por los Provincetown Players figuran varias obras cortas que experimentan con diferentes tendencias teatrales, así como The Verge, en tres actos, su obra más innovadora, reconocida por Christopher Bigsby como «sorprendentemente original» y de la cual dice que «en su ingenio, rivalizaba con toda la obra de [Eugene] O’Neill»2 (1987: 19).
Glaspell supo aunar las corrientes artísticas europeas de finales del siglo XIX con el melodrama y el realismo imperantes en el teatro de Broadway para crear un corpus propio de obras teatrales que encajan tanto en el modelo del feminismo de principios del siglo XX como en el modernismo que buscaba formas de expresión innovadoras. Huyendo de los patrones que imponían la cultura popular y los intereses comerciales, Glaspell creó obras que obligarían al público –o al lector de sus novelas y relatos– a enfrentarse con las injusticias sociales, a plantearse nuevas soluciones y a buscar medidas para implantarlas. Su actitud brechtiana la llevó a afirmar en 1921 que: «Me interesan todos los movimientos progresistas, sean feministas, sociales o económicos […] pero no puedo participar de forma activa en ellos salvo con lo que escribo»(en Rohe, 1921: 4).

Entre su producción encontramos títulos como Suppressed Desires: A Freudian Comedy, que se representó en Provincetown en julio de 1915, Trifles, que es la obra de Glaspell que más se ha traducido y representado, o Alison’s House estrenada en el Civic Repertory Theatre de Nueva York en 1930 con la que ganó el Premio Pulitzer en 1931.

Después de su muerte, repitiéndose de nuevo la historia, tanto sus obras teatrales como sus novelas y relatos fueron aparcados en el olvido, pese a su enorme habilidad para integrar las corrientes teatrales europeas en piezas intrínsecamente americanas así como su maestría en la innovación teatral. Glaspell rompió muchas barreras artísticas y sociales con sus obras, entrando así de lleno en la corriente modernista de su época, lo cual se puede apreciar en las reposiciones recientes de sus obras en EEUU y en Inglaterra.

Para más información:

Rompiendo barreras. Susan Glaspell y el teatro norteamericano Barbara Ozieblo Rajkowska 

Suzanne Bing

“Me gustaria contarlo todo. Y sobre todo: el papel de Suzanne Bing, nuestra temida chef. Fanáticamente a la altura de su tarea, en la que se olvidó de sí misma.”

Étienne Decroux,  Paroles sur le mime , París, Gallimard, 1963, p. 13.

Detrás de las nociones de la gramática del mimo corporal, concretamente de la segmentación corporal y del dinamo-ritmo aparece la figura de Suzanne Bing (1885-1967), la persona que estuvo a cargo de las investigaciones pedagógicas del Théâtre du Vieux-Colombier (1920-1924) y de Les Copiaus (1924-1929), procesos de los cuales el creador “oficial” de la técnica del mimo corporal dramático, Étienne Decroux (1898-1991) formó parte en calidad de alumno desde 1923.

La influencia de Suzanne Bing es fundamental en las pedagogías de los teatros físicos y, por tanto, en la importante renovación de la escena europea que estas significaron. Sin embargo, su figura no ha sido reconocida y es pasada por alto en la historia del teatro. La tradición del mimo francés tiene como hitos a los nombres de Jacques Copeau (1879-1949), Étienne Decroux, Jean-Louis Barrault (1910-1994), Marcel Marceau (1923-2007) y Jacques Lecoq (1921-1999). El trabajo de todos ellos descansa sobre las investigaciones de Suzanne Bing. Su contribución es crucial para el arte de la actuación, pero su presencia en el relato de la historia del teatro del siglo XX es escueta.

Las investigaciones pedagógicas de Suzanne Bing iniciaron los experimentos en construcción y juego con máscaras junto a Marie-Hélène Copeau, incluyeron el trabajo con la técnica Dalcroze en el entrenamiento de la compañía e instauraron el trabajo sobre los animales y la observación de la naturaleza. Toda esta labor pedagógica de investigación y puesta en práctica fue redactada y editada por Jacques Copeau, cofundador del Vieux Colombier. La historia, una vez más, eliminó de la ecuación a una parte esencial y fundamental en la evolución del trabajo físico del actor, y por lo tanto de las técnicas interpretativas, al concederle a Copeau la exclusiva de esta ingente labor.

Cabe también destacar su trabajo de dirección en los primeros montajes de Teatro Nô en occidente, y no con la intención de llevar a cabo una reconstrucción o imitación occidentalizante del Nô, sino como un modelo para la formación actoral.

Más información en:

https://books.openedition.org/psorbonne/7180

https://www.resad.com/Acotaciones.new/index.php/ACT/article/view/462/633